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Sigues las recomendaciones de alimentación y de actividad física pero… ¿No has notado algún cambio en ti? Posiblemente tienes hábitos que son difíciles de percibir y pareciera que no tienen un efecto en ti, pero están haciendo que tu objetivo de perder masa grasa sea más lejano.

El acúmulo de grasa corporal, no solo es una cuestión estética y de tallas de ropa. La grasa corporal por encima de niveles saludables (hombres >21 % y mujeres >25%) aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, obesidad y/o síndrome metabólico.

Aquí van algunas de las prácticas que hacemos regularmente y que sin darnos cuenta están aumentando nuestra grasa corporal:

celular, food, movil, 1.- Usar el celular o ver TV mientras comes

Mientras comes, ¡solo come!, saborea cada bocado y pon atención en tu masticación. Si realizas más actividades a la vez como usar tu celular, ver la TV o computadora; no aprecias el sabor de los alimentos, no eres consciente de las porciones que comes y te servirás más veces porque es más difícil que te sientas satisfecho.

 

2.- Tener agarrados siempre los cubiertos

En muchas ocasiones cuando comemos, no soltamos los cubiertos e ingerimos bocado tras bocado sin haber tragado el anterior, al hacerlo de esta manera no masticamos de forma correcta y comemos más a prisa. Lo ideal es tomar un bocado, soltar los cubiertos, masticar y una vez que deglutimos el alimento tomar el siguiente bocado.

 

3.- Premiarte con comidas “especiales”

La alimentación no es negociable; el terminar una jornada de trabajo, tener una excelente calificación, entristecerse o enojarse no es una excusa para comer cualquier tipo de alimentos. Dentro de una dieta equilibrada cabe cualquier platillo, no es necesario que sea fin de semana para comer más cantidad o un día lluvioso para comer chocolates, simplemente balancea y procura alimentos nutritivos y sin importar el momento come y disfruta aquel postre que tanto te encanta.

 

4.- No saber cómo condimentar los platillos

Casi siempre nos cerramos a condimentar únicamente con sal y pimienta; haciendo que los platillos siempre tengan el mismo sabor y por lo tanto nos servimos más veces tratando de buscar el sabor del alimento, que en realidad no tiene. Sin embargo, existen un sinfín de hierbas, especias y técnicas culinarias que cambian, mejoran e intensifican el sabor de un platillo. ¡Experimenta con nuevos platillos!

 

5.- Confiar demasiado en los platillos “healthy”

A pesar de que estén etiquetados como “healthy”, no todos son tan saludables como lo hacen creer. Puede que algunos tengan un aporte de vitaminas, antioxidantes o minerales mayor a uno convencional pero el comer estos alimentos sin medida y pensar que “más es mejor” puede llegar a que consumas un exceso de calorías pensando que al ser “healthy” puedes comer mayor cantidad.

 

6.- Sobreestimar el ejercicio que haces

Sabemos que el ejercicio incrementa la cantidad de calorías quemadas al día, aumenta la masa muscular y el realizarlo de forma constante ayuda a la pérdida de masa grasa. Pero en muchas ocasiones, nos premiamos comiendo más cantidad o más tiempos de comida porqué creemos que la cantidad e intensidad de ejercicio lo ameritan. Lo ideal es asistir con un nutriólogo para planificar una alimentación acorde a tu actividad física y objetivos.

 

7.- No tener frutas a la vista en casa

 Si en casa es más fácil llegar y ver una caja de galletas o un dulcero, elegirás estás como primera opción. Pero, si en alguna mesa o en un frutero visible colocas una variedad de frutas, no olvidarás comerlas a diario, será más fácil llevar alguna al trabajo o a la escuela y serán tu primera opción de snack.

 

8.- No beber agua

Cada persona tiene un requerimiento de agua específico, que puede ir desde los 1.5 L al día. Si no se toma el agua suficiente se puede confundir la sed con hambre haciendo que se consuman más kcal al día de las necesarias.

 

9.- No fijar un presupuesto para alimentos

Se cree que los alimentos nutritivos son más costosos, pero solamente es un mito. Si fijas un presupuesto y te adaptas a este eligiendo frutas y verduras de temporada, planificas tus platillos de forma semanal y eliges ingredientes que puedan integrarse en diferentes recetas tu alimentación será más sabrosa, nutritiva y económica. Recuerda que mantener una buena salud es una inversión a largo plazo.

 

 

10.- No asistir al nutriólogo

Un nutriólogo es el único profesional de la salud que puede ayudarte a seleccionar y planificar tu alimentación de forma correcta. Revisa tú estado nutricio una vez al año, para valorar si tu porcentaje de grasa es adecuado y establecer un plan de nutrición específico a tu diagnóstico.